USTED DEBE LEER ESTO: 5 donaciones que emocionan e inspiran

USTED DEBE LEER ESTO: 5 donaciones que emocionan e inspiran

Vuestras contribuciones, nuestras contribuciones. Cinco historias que emocionan, y lo más importante, que cambiaron la vida de las personas necesitadas. Historias que suceden gracias a ustedes.

1. Una donación para el alma: Ella sólo quiere coser

Imagínese la situación: una madre sola con tres hijos, el padre ausente desde siempre. Pobreza anímica sumada a la pobreza económica.

Ella era una mujer perdida y solitaria, casi no funcionaba para nada. Por ella y en lugar de ella, Yad Eliezer se ocupó de mandar constantemente comida caliente para los niños.

Paralelamente envió tutores que los acompañaran a los niños en sus estudios, y sean el apoyo necesario que no encuentran en el hogar. El Rav Wissel, director general de Yad Eliezer, le preguntó a la mujer cuáles son sus aficiones- para ser más exactos – cuáles fueron sus aficiones. Ella relató sobre su amor por la costura. El Rav Wissel inmediatamente compró una máquina de coser y varios accesorios. La ayudó en la primera etapa a ingresar como vendedora en el mercado interno. La escuela del barrio abrió un curso de costura ese año, y ella entró a trabajar allí como maestra de corte comenzando a ganar un sueldo y mantenerse por sí misma.

La decisión tan sensible de adquirir esa máquina de coser, fue para ella su genuina rehabilitación . “Una persona que no tiene capacidad para dar – no tiene para qué vivir”. La valiente madre, aprendió que tenía algo para dar, y mucho. De mujer triste y totalmente disfuncional se convirtió en madre de tres hijos maravillosos.

2. La Tzdaká (caridad) que abre los portones del Cielo

Yael y Dana llegaron de Rusia a israel hace unos años junto a su madre. Traían sólo las ropas que llevaban puesta. Dana trabaja y gana apenas para la manutención, Yael pensando en un mejor futuro para la familia, combina el estudio y el trabajo. Vivienda, alimentación, gastos de salud, impuestos, ropa … Dana y Yael sobreviven, más que viven. La buena noticia es que ambas encontraron al elegido de sus corazones, y establecieron la fecha para sus bodas. Las mismas se llevarán a cabo con un mes de distancia entre una y la otra. Desde un principio, ambas renunciaron al sueño de grandes fiestas. Alquilaron el amplio comedor de una escuela, de todos modos, no tendrán muchos invitados para participar. A pesar de ello, los costos siguen siendo imposibles para ellas. Dana y Yael se dirigieron a Yad Eliezer y solicitaron ayuda para poder iniciar una nueva vida.

El mismo día en que se recibió la solicitud de Dana y Yael, se comunicó una mujer ofreciendo donar una dote y electrodomésticos en favor de dos novias huérfanas. Sólo agregó una petición: tiene dos hijas adultas que aún no han encontrado novios con quien compartir sus vidas. ¿Se puede pedir a esas novias que recen bajo la Jupá y pidan porque sus hijas se casen pronto? Claro que sí!… así de simple…

3. Las donaciones que traspasan fronteras: ¿Cómo se puede celebrar un Bar Mitzvah sin tefilín?

Recibimos una petición en Francés. Un pequeño vistazo en Google Translate nos descubrió que la mujer está por celebrar el Bar Mitzvah de su hijo y no puede comprarle los tefilín. La mujer vive en Francia y yo sabía que no podíamos ayudarla, ya que nuestra ayuda se limita sólo dentro de Israel…

Le solicité a Sarah -la directora del sitio en francés- que redacte una respuesta expresando nuestro pesar de que no podemos ser de ayuda en este caso. Pasaron unos días y Sarah no envió la traducción de la carta, por lo que le pregunté acerca de la demora. -“No puedo decir que no a esta mujer,” dijo Sarah. “No puedo imaginar cómo se puede celebrar el Bar Mitzvá a un niño sin tefilín. Trataré de ayudarlos, y te mantendré informado sobre la evolución”. Sarah escribió en su página personal de Facebook, solicitando asistencia para esta mujer anónima.

Dentro de los tres días apareció un donante. Un judío francés que leyó el mensaje y sin pensarlo dos veces decidió donar un par de tefilín para un niño judío que nunca conoció. Le escribió a Sarah, “Quiero compensar por todas las veces que yo no puse mis tefilín, y si un niño tendrá el mérito y el honor de cumplir con la mitzvá de tefilín por mí, será para expiar mis culpas. Siento que debo hacer esto”. Dos días pasaron y él escribió: “Ya están los tefilín. Puedes avisar a la Madre que venga por ellos. Tengo solo un pedido: que el niño no se pierda ni un solo día de usarlos, que se esfuerce en ponerlos todos los días de su vida, es todo lo que deseo.”

4. Donaciones que curan: el recibo a nombre de Naama bat Esther

Una mujer ingresó a las oficinas de Yad Eliezer deseando abonar una boda que tendrá lugar en los salones de Yad Eliezer.

Entregó la cantidad de más de 10.000 shekels en efectivo – aproximadamente la mitad del coste de la boda. La secretaria recordó la dolorosa historia de la novia y por lo tanto sabía que la mujer que estaba abonando, no es un miembro de la familia. – “¿A nombre de quién escribo el recibo?”. Para su sorpresa, la mujer respondió: “Puedes anotar el nombre de Naama hija de Esther”.

– “Naama hija de Ester?”

– “Sí. Que D-s le mande curación y recuperación completa.”

– “¿Esto significa que usted no conoce a la novia?”

– ” No. Jamás la he visto.”

Ella no conocía a la novia ni a la madre de la novia. Ella simplemente quería realizar la mitzvá de la caridad y contribuir a la boda de una novia huérfana. -“Anota mi nombre en el recibo”, pidió, “espero que Hashem me mande una recuperación completa”.

5. No hay donaciones pequeñas: ¿”Shehejeianu” para manzana con miel?

Unos días antes de Rosh Hashaná (Año Nuevo), fui con el conductor del camión de Yad Eliezer hacia el centro logístico, tratando de organizar una caja de alimentos de emergencia para una familia en grandes apuros. Llenamos dos grandes cajas con una gran variedad de productos alimenticios, y las cargamos en el camión. Al costado, me di cuenta que había una bolsa con manzanas y un tarro de miel que alguien había traído en pequeña y simbólica donación para un dulce año nuevo. Añadí la bolsita a las cajas preparadas.

Era ya la medianoche y los niños acudieron a sus padres: ¡Papá!! ¡Aquí llegó pasta! ¡Prepáranos pasta! ‘, ‘Miren – hay dos botellas de champú!’. En silencio, a un lado, observando la escena, me vino a la memoria que esta familia era totalmente normativa hace tan solo un año. Un niño de aproximadamente diez años encontró la bolsa de las manzanas.

omó una manzana en sus manos y preguntó emocionado: “Padre, ¿debemos bendecir “Shehejeianu”?

Esa había sido una donación “simbólica”.

¿Comprenden?, aparentan ser contribuciones “pequeñas”, pero son las donaciones que marcan la diferencia para ellos (y nosotros) el cuanto al sentido de la vida.

Yo tambien quiero donar!