Sabias palabras del fundador de Yad Eliezer

Sabias palabras del fundador de Yad Eliezer

Un pequeño emprendimiento barrial, hoy  se transformó en una enorme institución

El Rav Yaacov Wissel fundó Yad Eliezer hace casi treinta y cinco años, como un pequeño emprendimiento barrial. Hoy en día se transformó en el presidente de una enorme institución que reparte más de cien millones de shekel por año. Y representa la organización  de beneficencia más grande de Israel, en términos de educación y servicios sociales. Si lo encuentran casualmente- al Rav Yaacov Wissel- no creerán jamás que se trata del mismo. Tiene una especial luz interior y es una persona tan agradable, que no parece encajar con el papel de “Presidente” de una organización de semejante  magnitud.

Encontré al Rav Yaacov Wissel en la entrada de las oficinas de Yad Eliezer. Un hombre franco y ameno, con ojos que iluminan. Le comenté, que cada vez que llego a las oficinas de Yad Eliezer  me vuelvo a emocionar al encontrar tanta bondad latente.

El Rav Wissel me respondió: “La bondad persigue a la bondad, y la acción persigue a la acción. Toda la gente que está aquí, trabajan en una institución que tiene como objetivo brindar y beneficiar en lo posible a quien los necesita. Pero todos ellos, fuera del horario de trabajo, se brindan y se dedican a ayudar a todos- de todo corazón”.

Solicitó una limosna y recibió asistencia general

Aquí va una historia fresca de los últimos meses.

Se oyeron golpes en la puerta de la casa del Rav Wissel. El mismo, abrió la puerta y se encontró con un  jovencito de aproximadamente 12 años de edad. El Rav le preguntó al niño en qué se le puede ayudar. El joven sonrió y respondió que precisa dinero.

Parecía un niño que suele golpear las puertas de la gente pidiendo limosnas. El Rav Wissel le entregó unos cuantos shkalim, no sin preguntarle antes: “¿por qué un niño tan joven pide dinero?”- en su interior creyó que quizás pide plata para comprar cigarrillos o alguna golosina.

“¿Quién en cambio, podrá hacerlo?”- interrogó el niño- “Mi madre está internada y mi padre está deprimido. No funciona en absoluto. Yo concurro al colegio por las mañanas y por las tardes junto dinero y me ocupo de mi pequeña hermanita”.

El Rav Wissel, quien frecuenta centenares y miles de casos en crisis constantemente, no se demoró. De inmediato averiguó si los datos eran verídicos, y desde ese preciso momento, el niño se transformó en invitado de honor para la familia Wissel.

Yad Eliezer proporciona a la familia periódicamente bonos para compras en supermercados y les entrega canastos con productos básicos. Paralelamente, se los asesora y asiste en toda la tramitación necesaria para ingresar en el rango de familia carenciada y recibir subsidios del Estado que les corresponden. Datos que, obviamente, el pequeño niño ni sabía que existían.

El final no es del todo feliz. Si bien ahora el jovencito está más libre para dedicarse por las tardes a sus estudios y deberes escolares, la familia necesita una rehabilitación total y general. Yad Eliezer estará junto a ellos todo el tiempo que sea necesario.

¡Ayuda ya!