¿qué hizo la viuda cuando se sintió sola?

«La posibilidad de conectarse con el prójimo es reconociendo dentro tuyo, el sentimiento que existe en él. La potencia del sentimiento puede ser diferente entre uno y otro, el tiempo y el lugar suelen confundirnos. Ojalá sepamos detectarlo e identificarnos». Una historia emotiva que invita a la inspiración.

¿qué hizo la viuda cuando se sintió sola?

El martes por la mañana despertó con una extraña sensación. Una profunda añoranza por su esposo, y a pesar que desde que falleció, cada día piensa en él, esa mañana era diferente. Ella ya no es joven. No había nadie en la casa. Tampoco los hijos. Ellos se comunican siempre y también vienen a visitar a menudo. Tiene un pequeño círculo de amigas y actividad voluntaria dos veces por semana. Pero esta semana, el martes por la mañana, se sintió más sola que nunca.

En las horas de la tarde se encontró pensativa. Después de su voluntariado, sin amigas cerca, sin charlas telefónicas, ni ninguna visita de los hijos, y sin su querido esposo. Se encontró muy sola, en su cálido y querido hogar, y reconoció un sentimiento que le oprimió el corazón si pedir permiso, un sentimiento pequeño, frio y extraño. Soledad.

No. La mujer no decidió salir de compras con alguna amiga ni llamó por teléfono a su hija de Tel Aviv, ni hizo ninguna de las millones de cosas que se pueden hacer para echar esa triste sensación que se apoderó de ella. ¿Qué hizo entonces? Se permitió experimentarla profundamente por un momento, sentirla, degustarla, percibirla fuertemente. Y entonces, tomó el teléfono y se comunicó con Yad Eliezer.

– «Shalom. Se ha comunicado con Yad Eliezer, habla  Milka.»

– «Shalom» – respondió la mujer en voz baja- «quisiera hacer una donación… y quisiera que el dinero se entregue a una mujer solitaria.»- Un instante de silencio interrumpió sus palabras lentas y tranquilas, «Una mujer solitaria», repitió.
Milka pensó inmediatamente en Adina. Una mujer realmente sola, sin marido, sin hijos y sin dinero-  siendo lo último lo menos doloroso. El dinero se entregó. La soledad se unió con la soledad. En silencio. Con amor.

Pues, si ustedes conocen un poco el hambre, aprovechen el instante en que los visita, para reflexionar en aquellos que lo tienen presente día a día. Si de pronto precisan a su pareja y no está disponible, hagan un lugar en vuestro corazón para pensar en aquellos que su pareja no está ni estará disponible ya, jamás. Y si ustedes están por casar un hijo, o un buen amigo, o ustedes mismos se están por casar, o se encuentran de pronto en una enorme fiesta que los emociona y les provoca amar a todo el mundo, abran vuestros corazones para aquellas personas que cada una de sus alegrías está colmada de tanta carencia, angustias y necesidades.

Y un instante antes de que ustedes llenen vuestros corazones, o un instante después – si realmente no pueden esperar – comuníquense o ingresen al sitio de Yad Eliezer en la web.

Otra gente siente lo mismo que ustedes, pero más gravemente. Abran sus corazones para ellos.