Nuestro benefactor más potentado

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Él se comunicó con las oficinas de Yad Eliezer con el propósito de solicitar un subsidio mayor para su boda, que se realizará en los salones de Yad Eliezer. Se explayó contando sobre sus dificultades económicas y sobre la difícil lucha para afrontar todos los gastos.

La secretaria comenzó a preparar el formulario con la solicitud. Mientras tanto, ingresó a la oficina una joven para elegir el arreglo floral que adornará su sillón de novia.

Yad Eliezer asiste a las familias de modo extraordinario a través de los salones de fiestas que se alquilan por el precio del costo y sin fines de lucro. Pero, paralelamente, se preocupan porque el dinero ahorrado no se desperdicie en demás gastos adjuntos.

Motivo por el cual, trabajamos con un listado de proveedores de servicios (fotógrafo, arreglos florales, etc). Se registran en esas listas, aquellos que ofrecen un nivel profesional comprobado, junto a un precio honesto y al alcance de todos.

La joven novia observó las diversas fotos que aparecen en el catálogo de Yad Eliezer. El sillón de la novia y las flores  cuestan entre 450 y 650 shkalim. Al oír el precio, se disculpó diciendo que es un gasto demasiado grande para ella. Decidió que pondrá una sábana o un mantel blanco sobre una silla, y será suficiente.

Entonces, la secretaria volvió a su conversación telefónica con el hombre que esperaba en línea. De pronto, el hombre dijo:

-«Dígale por favor que ustedes se lo dan sin costo. Yo me hago cargo de abonarlo.»

– «Hey, ¿no acaba de comentarme que se le dificulta pagar su propia boda?

– «Si…»

– «¿Entonces, cómo de pronto se compromete a pagar otros 450 shekel?»

– «No soporto la idea de saber que una joven novia se avergonzará en la noche de su casamiento. Ya veré cómo me arreglo con el pago. Pediré un préstamo, lo devolveré en cómodas cuotas… usted simplemente dígale que el arreglo floral es sin cargo.»

El final de la historia fue que el Rav Wissel se enteró del asunto y pagó él mismo los costos del sillón de la novia.

Y nosotros.. nos quedamos con una maravillosa sensación de solidaridad y hermandad del Pueblo de Israel. Del ejemplo de ese hombre que no tiene lo suficiente para sí mismo, pero está dispuesto a endeudarse para que una joven desconocida no se avergüence en el día de su boda.

¡Participen en la alegría de otras novias!

Se participe de un casamiento judio