No le falta nada, salvo los dientes

Emotiva historia de una joven viuda.

No le falta nada, salvo los dientes

¿Cómo se logra mantener una atención personalizada en una organización gigante que asiste a decenas de miles de personas cada mes? Consúltenlo con el Rav Dov Wissel.

Él es el Director Ejecutivo de una de las organizaciones de asistencia social más grandes de Israel. Y sin embargo, se preocupa por mantenerse comunicado cada tanto con los beneficiados e interesarse personalmente por su situación y necesidades.

Justamente hace un año, el Rav Wissel se comunicó con una joven viuda residente de Tzfat. Una mujer de unos 30 años, sin apoyo alguno y sin dinero. Pero siempre alegre, siempre conforme.

Yad Eliezer la asiste mensualmente a través del proyecto de asistencia a  mujeres viudas o separadas. A través del mismo, se deposita cada mes una suma de dinero en la cuenta bancaria de la familia, lo que llamamos cariñosamente: «el sueldo de Papá».

Rav Wissel conversó largamente con ella por teléfono con el propósito de actualizarse respecto a sus carencias, y de paso, escuchó con paciencia las historias de su pequeño hijito.

-«¿Hay algo más en que podemos ayudar?- preguntó. –»No gracias. No nos falta nada».

El Rav Wissel se percató que a la mujer le costaba pronunciar las letras Z, SH, CH, S.

-«¿Cómo andan de salud?»

-«!Gracias a Di-s, jóvenes y sanos.»

– «¿Seguro…?»

-«Ah.. me dificulta un poco el tema de los dientes..»

-«¿Sufres de dolor?»

-«No… Ya no.»

Hablando un rato más,  descubrió que la joven mujer ¡no tenía ni un diente! A causa de insuficiente  calcio y vitamina D, los dientes se debilitaron mucho. Y por falta de posibilidad económica para afrontar los costosos tratamientos dentales, decidió extraer los dientes antes de soportar constantes molestias y dolores.

Instantáneamente, la joven viuda se transformó en una paciente más de nuestros consultorios dentales en Tzfat. Recibió un tratamiento de rehabilitación intensivo de toda la dentadura, lo que incluyó implantes y coronas.

Ya pasó un año. Ahora sonríe libremente y agradece a Di-s que aún existe entre nosotros, esta clase de gente.