Más gente es ayudada por sus padres para comprar alimentos

Una investigación realizada por Ofer Tzelermayer, demostró que un 30% de los ciudadanos adultos en Israel, se ven obligados a ayudarse por sus padres para comprar sus propios alimentos. Se trata de un aumento significativo respecto a años anteriores.

Más gente es ayudada por sus padres para comprar alimentos

La investigación aclara la cruda situación en Israel: el costo de vida es tan alto, que incluso la compra de las necesidades básicas, se transforma en una meta difícil de alcanzar para las familias jóvenes.

La investigación también pone en tela de juicio la problemática a plazo largo. ¿Cómo lograrán estos hijos apoyar y ayudar a sus padres ancianos?, ¿Y cómo se arreglará la tercer generación, siendo hijos de padres pobres y necesitados?

Desde otro punto de vista, la situación de ese 30% es mucho mejor que el de muchos otros. El hecho de tener padres que los ayudan, resulta una espalda donde apoyarse y proporciona una seguridad económica.

Nosotros- en Yad Eliezer- conocemos otro tipo de pobreza. Gente sin padres o familia que los pueda ayudar. Gente muy carenciada, que en ocasiones, deben dividir de sus magros ingresos para asistir a sus ancianos padres.

Para  muchos, Yad Eliezer hace el papel de Papá y Mamá. Llegarán a nuestras oficinas todo aquel que se encuentra  con alacenas vacías en su casa, y ya no hay presupuesto para comprar alimentos. En determinadas ocasiones, repartiremos bonos de compras, en otras  les despacharemos canastas llenas de productos alimenticios, como así también- de ser necesario- cocinaremos comidas calientes y frescas para el almuerzo.

El estudio informa además, que el israelí  promedio, acostumbra a realizar compras de supermercado una vez a la semana de un costo aproximado de 650 shekel. Nuestros «hijos» – los beneficiados de Yad Eliezer- se arreglan con mucho menos.

Como por ejemplo, una valiente mujer nos dijo cierta vez, que ella puede organizar las comidas de Shabat con solo 50 shekel: tres Jalot (le encantaría hornearlas sola, pero no tiene horno), una botella de jugo de uva, un frasco de pescado y un ala de pollo para la sopa.

Pero lamentablemente, no siempre cuenta con esos 50 shekel.

Nosotros hacemos un llamado  a ustedes- queridos donantes. Continúen aportando y apoyando a sus familiares y parientes, pero no olviden a aquellos pobres  solitarios. Sean para ellos apoyo y sostén.

¡Aporten ya!