La «mesa de Shabat» más especial que conocí

La «mesa de Shabat» más especial que conocí

La «mesa de Shabat», resulta muchas veces ser un verdadero espejo que refleja la vida de la familia. Todos se reúnen compartiendo varias horas, momentos de charla, comida y cantos en conjunto. Quien observa de costado podrá  reconocer inmediatamente las cualidades que caracterizan el alma de cada uno de los integrantes de la mesa, el clima familiar, los lazos que unen a unos con otros. Me gustaría  hacerlos partícipes de dos diferentes «mesas de Shabat» que me conocí  trabajando en Yad Eliezer.

La mesa de Shabat tan completa, pero ¿por qué faltan las bebidas?

Conozcan a la familia P.: La mesa del Shabat de ésta familia refleja un estado económico de buen pasar. La señora P. distribuye los diversos platos con la ayuda de sus tres hijas. La comida es abundante y la familia come con tranquilidad. Es notable la falta de gaseosas en la mesa. ¿Acaso a los niños de la familia P. no les gusta la bebida dulce? ¿Acaso se privan de ellas por temas de nutrición y dieta?

Un motivo asombroso se oculta detrás de la falta de las mismas. La señora P. es una mujer muy bondadosa y de amplio corazón. Es una antigua amiga y gran colaboradora de Yad Eliezer, siempre se esfuerza por aportar todo lo que está  a su  alcance en favor de las  familias carenciadas. Cada tanto se entera de alguna nueva historia triste, pero sus posibilidades económicas son limitadas. En los casos de encontrarse imposibilitada en ayudar, se dirige a sus amigas y conocidas, y juntas  programan una noche de beneficencia, esforzándose  en hacer lo posible para evitar la pobreza y la desgracia entre las familias de Israel.

Con su característica humildad, la señora P. se emocionó mucho del proyecto bondadoso promovido por sus hijos. Desde una época a esta parte, cada compra que realizan en vísperas del Shabat, calculan el monto que ahorran privándose de las gaseosas y envían ese dinero como donación a Yad Eliezer, para las necesidades del Shabat de las familias carenciadas.

¿Dónde se apuran los cinco niños antes de terminar la Tfilá?

La segunda «mesa de Shabat» es de la familia L. Cada Shabat por  la noche, poco antes  de terminar la Tfilá (Oración),  los cinco hijos de la familia L. salen del templo y corren  a su casa para la cena. El Shabat por la mañana se repite la misma escena: mientras el público se encuentra en el final de la Tfilá aún, los niños de la familia L. apuran el paso regreso a casa. ¿Por qué? ¿Cuál es el apuro? Un vecino curioso, cuestionó al padre, el Rav L. por qué sus hijos se apuran tanto. Éste recibió una respuesta sorprendente: la familia L. tiene cinco hijos pero solo cuatro sillas. El último en llegar, se verá obligado a pasar toda la comida de Shabat, parado.

La mesa del Shabat compartida

Cuando esta historia llegó a oídos de Yad Eliezer no pudimos pasarlo por alto. Dos «mesas de Shabat»  fueron unidas simbólicamente  y las donaciones de los niños de la  familia P. permitieron a los niños de la familia L. reunirse alrededor de la mesa, sentados  con tranquilidad, y disfrutar de los manjares del Shabat como cualquier otra familia judía.

Ustedes también pueden brindar alegría y serenidad familiar a otras «mesas del Shabat».