«Gracias por un año sin hambre»

«Gracias por un año sin hambre»

Sobre el escritorio del Rav Wissel, hay una fotografía de un par de mellizas sonrientes. En el dorso de la misma, hay una inscripción con delicada letra femenina.

«Querido donante: no sé quién eres, pero quiero decirte, que estas mellizas crecieron y se desarrollaron sanas, gracias a tu ayuda. Que Di-s te bendiga.»

Hoy en día, esas bebas son hermosas y entusiastas  jovencitas de 17 años. Cada vez que su madre pasa por las oficinas de Yad Eliezer, eleva una plegaria para el éxito y bienestar de su benefactor anónimo.

Diversos estudios de investigación informan sobre la influencia nociva a largo plazo de la mala alimentación, en el primer año de vida del bebé. Carencia que influye en todos los sectores de la vida. El crecimiento y el desarrollo en el transcurso de los años, se basan en la alimentación recibida en la primera infancia. La lentitud en el desarrollo cognitivo, los problemas de conducta,  estado atlético bajo, y más probabilidades de enfermedades crónicas como ser diabetes, coronarias, anormalidad en la función tiroidea; son algunas de las problemáticas que se encontraron absolutamente relacionadas con la alimentación en el primer año de vida.

En las escuelas secundarias, se ha visto que los alumnos que han sufrido de desnutrición  en su más tierna infancia, son más propensos a abandonar la escuela o a contar con resultados más bajos en los estudios. Pero eso ya sería una buena noticia… lo malo es que gran parte de los niños desnutridos, no empezarán siquiera los estudios secundarios.  Cuando hay falta en el cuerpo el alimento básica, el sistema inmunológico no funciona como es debido. Esto puede provocar que algunas enfermedades típicas de la infancia, que normalmente pasan sin dejar secuelas, puedan llegar a matar a niños mal nutridos.

Nosotros, en Yad Eliezer, miramos a la gente – no a las estadísticas. Nuestra coordinadora del «Proyecto Materna», puede contar decenas de historias tristes y emotivas de familias que reciben donaciones de leche en polvo maternizada. Eso les ha cambiado la vida a miles de bebés y los salvó de un año de hambre y del círculo de perjuicios que vienen aparejados detrás.

Yad Eliezer trabaja en sociedad con las Empresa Materna, ya hace 30 años. Siendo una de las más veteranas organizaciones de beneficencia, disfruta de acuerdos de largo alcance con la empresa. Hoy en día, para proporcionar  al primer año de la vida de un bebé, un desarrollo normal, sensación de saciedad, alimento balanceado y salud, precisamos 135 shekel por mes,  o 35 shekel por semana. Las donaciones se pueden efectuar con pago automático  y asegurar un año sin hambre para los bebés y muchísima tranquilidad para los padres. ¡Sean partícipes!

¡Aporta ya!