Gente de buen corazón: relatos cotidianos sobre “Yad Eliezer”

Gente de buen corazón: relatos cotidianos sobre “Yad Eliezer”

Una mujer pide ingresar a la oficina del Rav Dov Wiesel. Ella se encuentra en proceso de divorcio y tiene cinco hijos. Cuando se acabe el proceso supuestamente recibirá pensión alimenticia, pero mientras tanto se debe arreglar sin ingreso alguno. ¿Y el pan, la leche, las boletas?

Deberá buscar algún empleo para poder alimentar a sus cinco criaturas, pero en esta tumultuosa etapa del divorcio no tiene tiempo ni fuerza para pensar en eso, ni para estudiar o fingir. Un divorcio nunca es fácil. En el transcurso de los últimos años sufrió heridas varias y dolorosas.

Recurso único: la vivienda

Ella posee un departamento por derecho de llaves. Decidió poner en alquiler uno de los dormitorios para poder resistir los meses más difíciles del comienzo. Su objetivo era la habitación más amplia y luminosa del departamento. Allí ubicaría a la o las inquilinas.

¡Por fin podrá alquilarlo!

Me topé con la mujer saliendo de “Yad Eliezer”. De sus ojos brotaban lágrimas de alivio. El Rav Wiesel le aprobó una contribución de 4.000 shékel. Con esa suma podrá pintar la habitación, cambiar la ventana rota y comprar una cama y un armario de segunda mano. Siendo que ella vive en una zona céntrica, espera encontrar muy pronto una inquilina.

¿Y mientras tanto? Le daba vergüenza pedir. Sin embargo, el Rav Wiesel conoce tantas mujeres divorciadas, viudas y abandonadas, que no necesita que se lo pidan. Enseguida le ordenó a la secretaria que le diera cupones para ayudarle con la compra de alimentos para el próximo mes.

Gente de buen corazón

Observé a esta valiente mujer alejarse con pasos ligeros y aliviados. Su futuro no pinta de rosa, tendrá que enfrentar muchas luchas y desafíos. Sin embargo, la gente de buen corazón estará allí en el camino, ayudándola para lograr enfrentarlos.

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