¡Felicidades para una pobre novia!

¡Felicidades para una pobre novia!

De visita en las oficinas de “Yad Eliezer”, vi entrar sola a una chica joven que venía a preguntar si podíamos ayudarla. Se llamaba Lea (el nombre verdadero se encuentra en los registros) y explicó con timidez en un hebreo con acento pesado que había hecho aliá desde una pequeña ciudad al norte de Kiev, junto con sus padres y abuela.

En sus intentos por adaptarse al nuevo país, al nuevo idioma y la nueva cultura, tuvo que enfrentar varios desafíos. Aun así, ella disfrutaba de los estudios y especialmente de las clases de judaísmo que se dictaban en su escuela. Un día, en medio de un diálogo personal con la maestra, comprendió que por cuanto su abuela materna no era judía, tampoco ella lo era.

En un principio, este descubrimiento la dejó destrozada. Pero muy prontamente Lea tomó la decisión de hacer todo lo necesario para poder sumarse al pueblo judío.

Una vez completado su proceso de conversión, “Leena”, actualmente Lea, pasó los tres años siguientes estudiando en una academia de estudios judaicos. Resistiéndose al drástico cambio religioso que la hija había realizado y que sólo agravaba más los difíciles desafíos que estaban atravesando como inmigrantes, sus padres cortaron la relación con Lea.

Hace sólo tres meses, Lea conoció a Natán, un joven con profundo sentimiento de crecimiento espiritual y unión. Natán quedó huérfano de pequeño. En el seminario de Lea y en la Ieshivá de Natán prometieron ayudarles con los preparativos para la boda y un modesto aporte para abonar el alquiler de una vivienda. “Durante los primeros meses ellos se comprometieron a pagar por el alquiler de una pequeña vivienda, pero no tenemos con qué amoblar la casa ni preparar comida”, explicó tímidamente. Aparte de una valija con ropa usada y algunos recuerdos más, Natán y Lea no poseen ninguna otra propiedad.

Gracias a la generosa contribución de otros como tú, “Yad Eliezer” pudo otorgarles a Natán y Lea cupones para comprar ropa nueva, zapatos nuevos, ollas, juego de cocina, ropa de cama y demás.

¡Mazal Tov! ¡Felicidades!

Natán y Lea carecen de una familia que los apoye para su enlace que se llevará a cabo en la semana próxima.

Nosotros somos su familia.

Entonces… felicidades. Y gracias por acompañarnos en esta importante labor.

¡Aporten ya!