¿Comedores Populares o Cena a domicilio?

¿Comedores Populares o Cena a domicilio?

Al comenzar con el Proyecto Comidas Calientes, nos encontrábamos frente a un serio y significativo dilema.

Por un lado, nuestro deseo de ayudar a la mayor cantidad de gente posible a recibir una comida caliente y nutritiva; pero por otro lado, el respeto por la privacidad de  los beneficiados y la calidad de la ayuda.

Comedores Populares: simple, disponible y económico

Los gastos de manutención de los comedores populares, no resultan muy altos: para esos lugares, es más fácil conseguir donaciones especiales de empresas alimenticias, y la logística que requiere el reparto de comidas en viandas  bien empaquetadas, se evita. Una gran cantidad de personas se pueden beneficiar cada día. Por otro lado, ese modo de recibir ayuda, se transforma en público, lo que a veces, produce vergüenza o dificultad entre gente de nivel medio que se encuentran en una crisis económica o funcional.  También los inválidos o discapacitados, no pueden ayudarse a través de este medio.

Comidas a domicilio: cuida la privacidad del beneficiado

El reparto de comida a domicilio, exige una complicada logística y mayor necesidad de voluntarios: luego de preparar la comida- la misma que se sirve en los comedores populares- es necesario empaquetar las porciones según las necesidades y la cantidad de integrantes de cada familia. Luego, el reparto en condiciones óptimas y en horarios convenientes para permitir que cada uno reciba su comida caliente, fresca y nutritiva.

Para nosotros, en Yad Eliezer, el respeto y la privacidad de los beneficiados está por sobre todo. Y a pesar  de la complicación logística, hemos decidido enviar la comida caliente a domicilio, en determinados casos. Ancianos, sobrevivientes del holocausto y familias de nivel medio que se encuentran en crisis, reciben en sus casas comidas variadas los siete días de la semana, ampliándose el menú en Shabat y festividades. De todos modos, estamos siempre atentos a las necesidades especiales de las diferentes comunidades.

Con atención especial: un comedor popular especial

Por ejemplo, en un barrio muy pobre del sur del país, Yad Eliezer abrió una especie de comedor popular dentro de una escuela  para beneficio de los  alumnos: «Es una zona de carencia y delito , en la escuela estudian niños para quienes la porción de comida que reciben de Yad Eliezer, es la única comida caliente que conocen. En este caso, entregar la comida de manera popular, asegura que la misma llegará a boca de los niños realmente caliente y sabrosa. En esa escuela, por ejemplo, hay tres hermanitos, cuya madre duerme todo el día y trabaja por las noches. Almorzar todos juntos les proporciona también una sensación de armonía familiar, un cálido rincón de normalidad»

El bien va tras el bien: «el rincón del sándwich»

Los instructores de Yad Eliezer, quienes trabajan días y noches para evitar y prevenir la violencia y el delito, y para rescatar a los jóvenes en riesgo, recomendaron a los directivos de la escuela  crear el «Rincón del sándwich», para el recreo de las 10:00. En un rincón de la escuela, se coloca todos los días pan fresco y diferentes alimentos para untar. Cada niño que no trajo comida de su casa, simplemente se acerca al «Rincón» y se sirve lo que gusta. Otras escuelas de las zonas carenciadas, adoptaron esta idea y crearon ese venerable rincón. El bien, va tras el bien. Una gran obra, arrastra tras de sí otras grandes obras más.

¡Aporten ya!