¿Cómo se festeja un Bat Mitzvá? Oigan una historia

Esta es una simple historia sobre una fiesta de Bat Mitzvá y unas gomitas multicolor para el cabello. Pequeños actos como éste nos dan una pauta de cómo será la generación que viene. Cómo podemos infundir en nuestros hijos la posibilidad de ser una sociedad más buena en el futuro.

¿Cómo se festeja un Bat Mitzvá? Oigan una historia

¿Cómo se festeja un Bat Mitzvá? Oigan una historia.

Yaeli tiene todo lo que una adolescente necesita: una cama cálida y cómoda, padres que la protegen, un plato de comida caliente, ropa acorde a su edad y a la moda.

En honor a su Bat Mitzvá, sus padres decidieron conectarla con el mundo de la beneficencia. Quisieron mostrarle la otra cara de la vida, de la manera más sensible y delicada, dándole la posibilidad de aprender a brindarse al prójimo y sentir la hermosa sensación de dar.

Cuando las amigas de Yaeli llegaron a la fiesta, vieron una enorme mesa cubierta con un mantel oscuro. Ellas están acostumbradas a un bar de primer nivel, pensando en los pequeños detalles de decoración y elegancia en repostería, siempre acompañado de regalitos y suvenir.

Cuando la mamá de Yaeli descubrió el mantel de la mesa, las niñas observaron una cantidad de pequeños objetos que cualquier niñas de 12 años estaría muy feliz de poseer. Habían allí medias calentitas para el invierno, cepillos para el cabello, un bolso con productos de higiene personal, y decenas de accesorios de belleza: hebillas, gomitas para el cabello, pulseritas decorativas…

La abuela de Yaeli trabaja en Yad Eliezer. Ella frecuenta la pobreza, la angustia y la carencia. Es testigo de que la ayuda recibida, evidentemente, muchas veces salvan vidas. A través de los accesorios de belleza y  las  gomitas multicolor para el cabello, ella  logró explicar de manera delicada y conforme a la edad de las niñas, las implicancias de la pobreza.

Pobreza significa un hogar sin calefacción, una niña que come arroz durante toda la semana, que viste ropas usadas por otros y que no son adecuadas a su edad. Pero eso no es todo. La pobreza es una sensación de angustia  que te acompaña a cada paso. Cuando te falta un par de medias calentitas en el invierno, o cuando debes utilizar la misma gomita estirada para tu cabello día tras día.

Cada una de las compañeras de  Yaeli, preparó un paquete de objetos personales para ser entregado a otra niña. A otra niña que su vida  no está “tapizada” de pequeñas cositas que le producen una sensación de ser alguien, de amor y  de regocijo.

Yo creo que éste tipo de historias son las que nos muestran el futuro de nuestro pueblo. La capacidad de formar una nueva generación sensible, atenta y preparada para brindarse al prójimo.

¡Aporten ya!

Y ¡gracias a “Juguetería Yerushalaim” por la donación de los accesorios para el cabello!