Un empresario que quebró, solicitó anular la boda de su hija

Un empresario que quebró, solicitó anular la boda de su hija

A nuestros salones de fiestas llegó una pareja, son los padres de una novia que está por casarse muy pronto. Estaban muy bien vestidos y se notaba que estaban acostumbrados a un nivel de vida elevado y de fino gusto. Ellos eligieron una boda del nivel más alto que permiten nuestros salones, incluyendo un elegante bar con salmones finamente decorados.

La responsable de los salones de fiestas concretó con ellos los detalles del menú y les entregó la factura de pago que deberían saldar  hasta dos semanas antes del casamiento.

Al pasar la fecha de pago, ella se comunicó con los padres para recordarles que depositen el dinero. El hombre le respondió que está intentando reunir todo el dinero y vendrá mañana a saldar la deuda. Y así fue postergando el pago una y otra vez.

Vísperas de la boda: queremos anular el casamiento

Dos días antes de la boda se comunicó y solicitó anular el evento. La encargada se entristeció mucho. Ella creyó que la pareja habían decidido separarse, entonces le preguntó si todo está bien.

De pronto, para su gran asombro, el hombre rompió en un incontrolable llanto explicando que en los últimos meses está luchando para evitar la quiebra de sus negocios y se encuentra totalmente imposibilitado de solventar los gastos del casamiento. Está intentando por todos los medios de conseguir un préstamo ya que no soporta la idea de ver la vergüenza de su esposa y su hija. Pero hasta este momento, no logra reunir el dinero necesario.

«Yo soy un hombre de negocios»- dice- «Y entiendo perfectamente que es imposible organizar un casamiento sin el adelanto del pago. Estoy tan apenado. Ya veré cómo nos arreglaremos…»

El Rav Wissel, Director de Yad Eliezer, oyó esta historia y no pudo quedar indiferente ante la carencia y angustia del hombre. Un hombre que hasta hace muy poco llevaba un tren de vida de alto nivel y ahora no tiene ni para solventar ¡una boda en los salones de Yad Eliezer! En pocas horas, el Rav Wissel logró recolectar donaciones especiales que alcanzaron para cubrir todos los gastos de la boda e incluso le reintegraron el dinero que abonó como adelanto al reservar el salón.

Rico por un solo día

Todo el equipo de Yad Eliezer se enteró de esta historia y se prepararon de manera especial. Los encargados del salón, lo decoraron de un modo increíble. Nuestro chef -Meir Maman- organizó un bar enorme con decoración especial, sin solicitar ningún pago extra. Los mozos y demás empleados, que siempre ofrecen un excelente servicio, se esforzaron por brindarse más de lo normal para asegurar una fiesta de primera.

Nosotros solemos siempre bendecir a todos con la bendición de  «que disfruten de sus alegrías con  en el corazón alegre» y deseamos que la felicidad de la boda no se empañe por circunstancias duras que nos oprimen en la vida.

¿Hasta cuándo hay que ayudar a un pobre?

¿Hasta qué punto debe llegar la ayuda? La Ley judía dice que un hombre rico que cayó de su posición económica y empobreció, se encuentra en una situación muy sensible. Por lo que precisa una ayuda mayor que aquel que siempre fue carenciado y sus necesidades, por ende, son menores. Por lo tanto, la Ley de la Halajá dictamina que hay que ayudarlo con más asistencia que al otro.

Nosotros en Yad Eliezer, solemos llegar generalmente al nivel económico más  bajo, donde las necesidades son netamente básicas como alimentos, ayuda a jóvenes en riesgo o subvención de casamientos sencillos pero respetuosos.

Ustedes tienen la posibilidad de ayudar a novios y novias a través del proyecto de  Ayuda para el Ajuar, o bien pueden Adoptar una Boda y subvencionar el casamiento de una pareja carenciada que se casan -por ejemplo- ¡en el aniversario de vuestras propias bodas!